El minihuracán trajo vientos del sur calentitos. Aún no se me ha quitado el invierno, pero he tenido una tregua de sol, de mar, de verde y de risas. Es verdad que Asturias nos recibe siempre con brisas y cielo despejado. Colgaré a mi alrededor las fotos con las flores, los prados y las olas para no olvidar que otro paisaje ya es posible. Mientras mi corazón espera en casa otro pequeño, insignificante, nimio y pasajero milagro de la primavera, retengo en la memoria la sidra y el arroz con bogavante. Y la música. Y todos juntos.