Ya vamos cosechando. En Soria el cereal se cosecha tarde porque todo crece tardío, por el frío. Muchos años los tomates no terminan de madurar y ya entra el otoño y hay que rescatarlos y meterlos en la incubadora para que acaben el proceso. Pero no es el caso.

En casa los “cherries” ya casi están. Los calabacines y las lechugas ya van estando. Hay pequeños piquillos asomando y las lombardas van haciendo cogollo lenta pero imparablemente. El tiempo pasa de una manera peculiar en los cultivos del huerto. Es como ver crecer la hierba: si parpadeas te lo pierdes, pero si no parpadeas no lo ves crecer. El tiempo pasa de nosotros.

Hoy ha habido una deportista de esgrima que ha perdido su encuentro en los Juegos Olímpicos por un “touché” en el último segundo. Cientos de miles de moléculas se han visto afectadas. Tantas veces un segundo es crucial que podríamos hacer colecciones de segundos importantísimos y no nos cabrían en las alforjas horarias.

En el campo no valen los segundos cruciales. Sólo el paso del tiempo. O el paso del rato, en general.